Los últimos acontecimientos nacionales, que terminaron en los oscuros días que vivió Santiago en la primera semana de abril, han cambiado y entrelazado todas las rutas de los partidos políticos que desembocaban en el sillón presidencial para 1958. La discusión en el parlamento de las facultades extraordinarias abrió dos frentes bien definidos. Por un lado, la extrema izquierda con el Partido Radical, y por el otro, centro y derecha. Las dos fuerzas dieron a conocer en importantes debates sus puntos de vista, y mientras los primeros, en lucidas oratorias, combatían duramente al Supremo Gobierno, los segundos, a excepción de los agrario-laboristas apoyaban al Ejecutivo subrayando que no era un voto de confianza sino el otorgamiento de las armas constitucionales con las cuales podrá defender la supervivencia democrática ante los desgarradores sucesos que estaban fresquitos cuando se votaron las facultades.

¿Se mantendrá hasta el final esta posición en los partidos políticos? ¿Podrá repartirse lo del Frente Popular, que dio tan grande triunfo a la izquierda con don Pedro Aguirre Cerda? Si así fuera, ¿se conformaría la derecha con apoyar a Eduardo Frei? ¿O se conformaría éste con que sus fuerzas apoyaran a otro candidato? Todo esto resulta muy difícil y todo dependerá en la forma que el Supremo Gobierno ocupe las facultades extraordinarias, porque si amparado en ellas desencadena una persecución, clausura los diarios de avanzada y relega a dirigentes sindicales y estudiantiles, Frei pierde su masa independiente, la que se vaciaría enteramente a la unión radical-FRAP; pero si las facultades extraordinarias son usadas con criterio y nada ocurre de extraordinario, se le reconocerá a Frei su decisión de apoyar en esas circunstancias al Ejecutivo y será la carta brava en las presidenciales de 1958.

Si Frei mantiene el mismo ardor en el país por su candidatura, los radicales se verán obligados a buscar una “popola” con más arrastre, y es posible que los liberales se dejen hacer el amor. ¿Qué pensaría de este romance el Partido Conservador? Un saludo a la bandera sería catastrófico… ¿apoyar a Frei? Hay más posibilidades que se una, en este caso, a los rádicos y pipiolos con los cuales volvería a formar aquella alianza radical-conservadora-liberal, la que protagonizaría un duelo de proporciones con Frei y su Partido Demócrata Cristiano, mientras que el FRAP iría solo a la lucha.

Todo puede suceder, pero las facultades extraordinarias tienen la palabra en estos dos meses. Bossay se impondrá si son mal aplicadas, desvaneciéndose la figura de Frei, a quien se le encendería la segunda vela famosa después de Cruz-Coke. Pero si las facultades extraordinarias son moderadas, el social-cristiano ganará una nueva batalla que lo aproximará rápidamente al sillón de Toesca.

Esto, se puede decir, es el panorama actual para las elecciones presidenciales con respecto a las facultades cuya discusión, a pesar de no favorecer en votos a radicales y frapistas, dejó un saldo a favor en las personas de Salvador Allende, cuya exposición en el Senado es uno de los documentos políticos más extraordinarios de los últimos años; y a Bossay, quien impulsa a su partido a seguir las aguas izquierdistas para encontrarse en el océano presidencial.

Comentarios