Todo lo que ha estado de nuestra parte lo hemos puesto en el difícil trance por el que atraviesa nuestra querida y aporreada ciudad. Hoy nos corresponde denunciar, con toda la angustia de quien ama esta tierra y comprueba su despojamiento, que el Regimiento Colchagua será declarado en receso, pero que esto no significará otra cosa que el adiós definitivo de nuestra guarnición. Después del receso no volverá a funcionar.

Si pudiéramos nos subiríamos arriba de todos los tejados de las coloniales casas de la avenida Manuel Rodríguez para gritar que el Ejército de Chile retira de San Fernando el glorioso batallón de los huasos colchagüinos.

Hace dos ediciones atrás escribíamos en estas mismas columnas una carta abierta al comandante del Regimiento Colchagua, señor Alfonso Alfaro de la Cerda. Guardó un silencio significativo que nos hizo pensar en el antiguo adegir, “el que calla, otorga”.

La verdad de los hechos es que las autoridades han preferido pasar por incrédulas y se han preocupado tanto del asunto como el Supremo Gobierno por construir el Grupo Escolar N.° 5 y N.° 8.

Volvemos a repetir que en Talca y Chillán, con autoridades competentes y parlamentarios inquietos, se impidieron estos recesos en los regimientos con un extraordinario frente de lucha donde participó todo el mundo. Aquí todo se está haciendo callado. Denunciamos este peligro y, al mismo tiempo, acusamos a las autoridades como los culpables por indiferencia si el Regimiento entra en receso a fines de este mes.

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