Agustín Ross Edwards

De Museo Aurora de Colchagua
Agustín Ross
Agustín Ross Edwards

Senador de la República de Chile
por la provincia de Valparaíso
1888 - 1894

Senador de la República de Chile
por la provincia de Coquimbo
1897 - 1903

Datos personales
Nacimiento 5 de febrero de 1844
La Serena, departamento de La Serena, Provincia de Coquimbo
Fallecimiento 10 de octubre de 1926 (82 años)
Viña del Mar, departamento de Valparaíso, Provincia de Valparáiso
Partido Partido Nacional
Ocupación Diplomático, político, escritor

Agustín Ross Edwards (1844-1926) fue un diplomático, político y escritor. Se le considera como el fundador del balneario de Pichilemu, en el que construyó emblemáticos lugares como el centro cultural y el hotel que llevan su nombre.

Biografía

Altas personalidades financieras de Valparaíso: Agustín Edwards, Agustín Ross, Augusto Villanueva, Guillermo Purcell y Geo. C. Kenrick, en 1925.

Nació en la ciudad de La Serena el 5 de febrero de 1844. Fueron sus padres David Ross Guillespie, cónsul de Inglaterra en Coquimbo, y Carmen Edwards Ossandón.[1]

Hizo sus primeros estudios en una escuela de La Serena, regentada por los señores Carlos Black y Simón Kerr, compatriotas de su padre. Ya adolescente, de 12 años, siguiendo una tradición de familia, fue enviado a completar sus estudios a la ciudad de Edimburgo, la tierra de sus mayores. Hizo el viaje en un barco a vela por el Cabo de Hornos en el invierno de 1856, demorando noventa días en el trayecto. En Edimburgo fue alumno del Queen Street Institution durante cuatro años.[1]

Cuando regresó a Chile en 1860 carecía de bienes de fortuna, pero su tío Agustín Edwards Ossandón, poseedor de la mayor fortuna de Chile como propietario del mineral de Chañarcillo, lo colocó en el banco de su nombre donde ya trabajaban sus hermanos Jorge y Santiago. Entró a la institución bancaria de su tío el 20 de octubre de 1860, a la edad de 16 años, como simple empleado. Recorrió todos los cargos de la jerarquía bancaria hasta constituirse en el principal socio de su tío y, más tarde, en el verdadero conductor de esa importante institución de Valparaíso, siendo su mentor y director hasta su muerte.[1]

Agustín Ross fue casado con Susana de Ferrari Goñi (f. 1922) y padre de ocho hijos, cinco mujeres y tres hombres: Elena, Emma, Luis, Juana, Arturo, Ester, María Susana y Ernesto.[1]

Su llegada a Pichilemu

Agustín Ross debió venir a Pichilemu alrededor de 1880 desde la hacienda de Nancagua, de propiedad de su hermana Juana Ross. Debió hacer el viaje en coche desde la estación de Palmilla, término de la línea férrea en construcción, y en Pichilemu, pudo ser huésped de Daniel Ortúzar Cuevas o albergarse en una de las posadas que ya existían en el lugar, y de las cuales la principal era la de Francisco Esteban Torrealba, ubicada donde actualmente se encuentra el hotel Ross.[1]

Años más tarde, por escritura suscrita en San Fernando el 5 de septiembre de 1885, Ross compró al menor Francisco Esteban Segundo Torrealba, representado por su madre Mercedes Maturana, viuda de Torrealba, la propiedad de La Posada en la suma de trece mil pesos.[1]

“En la ciudad de San Fernando a cinco días del mes de Septiembre de mil ochocientos ochenta y cinco. El señor Ramón P. León, vecino de la ciudad de Valparaíso, como apoderado del señor Agustín Ross, ha querido se inscriba en el presente registro la escritura de compra que éste Señor ha hecho en remate público del fundo rústico denominado “San Antonio de Petrel”, perteneciente al menor don Francisco Estevan Segundo Torrealba, representado por su curadora doña Mercedes Maturana viuda de Torrealba, por el precio de trece mil pesos; según escritura otorgada con fecha cuatro del actual en el registro del notario que suscribe, por el Señor Alcalde don Manuel Merino Rencoret, que reemplaza al Señor juez letrado del departamento que está con licencia. El referido fundo le fué adjudicado a dicho menor según hijuela inscrita en el registro corriente de propiedad con fecha veintiocho de Agosto del corriente año a fojas docientos cuarenta i tres vuelta bajo el número cuatrocientos setenta i tres, está situado en la décima tercera subdelegación de Cáhuil de este departamento, i deslinda al Sur con predio de los Vargas, al Oriente con terreno de un Señor Gaete, al Norte i Poniente con la orilla del mar. En la citada escritura de compra se faculta al mencionado Señor Ramón P. León para requerir esta inscripción, quien en consecuencia firma.”

Ramón León, Pedro Parga[1]

La propiedad comprendía unas trescientas hectáreas que abarcaban desde el mar hasta la propiedad de los Vargas entre Playa Hermosa y Catrianca, y desde la quebrada del deslinde con los terrenos de la sucesión de Laureano Gaete y de Ninfa Vargas, donde se trazó más tarde el plano de Pichilemu, hasta el mar. En estos terrenos construyó las instalaciones más importantes que tuvo el balneario. Transformó la vieja posada en un cómodo y lujoso hotel, con piezas de alojados con baños exclusivos y con amplias dependencias, dotándola de los últimos adelantos materiales en alumbrado y de servicios, y de una explanada.[1]

El naciente parque. A la izquierda pueden verse el hotel y algunos chalets.

Para recreo de los huéspedes, adornó la propiedad con jardines, un parque de palmeras y un bosque de pino y eucaliptos en la quebrada del deslinde. Como complemento del hotel construyó el actual centro cultural que lleva su nombre, un edificio de estilo francés que sirvió como oficina de correos y telégrafos, con techos de pizarra, con locales para negocios de almacén y botica, con salas subterráneas donde se jugaba ruleta y otros juegos. Construyó, además, varios chalets en avenida La Marina, hoy denominada Agustín Ross, y en ambos lados de cada escalinata a la playa, y un edificio para el gasógeno que ocupaba el sitio donde se encuentra el chalet, ubicado al costado del bosque municipal, por calle Evaristo Merino. Este gasógeno daba luz al hotel, a los chalet de avenida La Marina y a los paseos citados. La construcción del actual centro cultural fue iniciada en 1906 y quedó terminado en 1909.[1]

En ese año ya había terminado también la construcción de las escalinatas de bajada a la playa, las balaustradas que la adornan, los baños tibios y las glorietas, bancos y mesas de concreto en el bosque.[1]

Se ha dicho que Agustín Ross habría tomado como modelo de las construcciones que hizo en Pichilemu –principalmente el casino, las escalinatas y balaustradas que cercan el parque y las bajadas al mar– lo que habría visto en el puerto de Ostende, en Bélgica, durante sus viajes a Europa. Algunas fuentes dicen que Ross se inspiró en el Palacio de Versalles, residencia real francesa, ubicada en Versalles, Île-de-France. Según otras personas, Evaristo Merino Canales de la Cerda habría hecho los planos y dirigido la construcción del edificio que funcionó como salón de juegos en 1917. El mismo Merino habría dirigido la construcción de la lavandería, enorme galpón de dos pisos en calle Evaristo Merino frente a Topocalma, para el servicio del hotel y sus huéspedes, construcción que se demolió en 1970; construyó también, en calle Topocalma, unas caballerizas y en el extremo sur de la propiedad, al pie del cerro de Las Lomillas, un gallinero que proveía de aves y huevos al establecimiento.[1]

En todas estas construcciones ocupó material importado; cemento Portland de Inglaterra, en barriles de 80 kilos, y maderas de pino oregón de Norteamérica. Estos materiales llegaban en barcos a la bahía de Pichilemu y eran desembarcados por medio de lanchones. Las maderas se habrían arrojado al mar el que se encargaba de botarlas a la playa en las mareas. Construyó terraplenes y explanadas, con muros de piedras frente al mar. Se bajaba a ellas por grandes escalinatas con baldosas, rodeadas de balaustradas de cemento. En la terraza de la playa construyó un establecimiento de baños tibios de mar; la separó del mar por un muro de piedra adornado, también, de balaustres, una rotonda con una mesa y bancos de cemento, y una escalinata por la que se bajaba a la playa; escalinata que años más tarde destruyó el fuerte oleaje que allí se produce.[1]

Frente al hotel plantó un parque de palmeras, que dotó de un espejo de agua, de un kiosco donde bandas de músicos amenizaban los paseos durante los veranos. En su costado frente al mar plantó un bosquecito de pinos que todavía existe. En la quebrada del deslinde con Pichilemu plantó un bosque de pino y eucaliptos de más de veinte hectáreas. En aquel tiempo el bosque tenía glorietas, kioscos rodeados de enredaderas y rosales, mesas y asientos de concreto para el reposo de los veraneantes que iban a ese lugar a esquivar los días de ventiscas. Bajo la sombra de los árboles era intensa la fragancia de las hermosas flores con que estaba adornado. Aprovechó una vertiente que existe en el cerro de Las Lomillas, en terrenos de su propiedad, para dotar de agua al hotel y sus dependencias, y para regar las flores y plantas de sus jardines y paseos.[1]

Al final de la avenida Agustín Ross, frente al mar, construyó un mirador que, desde lejos, sobre el promontorio donde se asienta, parece un barco arrojado por el mar sobre el roquerío de La Puntilla. Las escalinatas y balaustradas recortan el cielo en armoniosos ángulos y figuras. Las copas de las palmeras del parque, el techo de pizarra, el casino, la fronda siempre verde de los pinos y eucaliptus del bosque, y la vieja chimenea de los baños ya desaparecidos, las ruinas del mirador, recortados sobre el fondo luminoso del horizonte.[1]

Muerte y legado

Murió en Viña del Mar, en la casa signada con el número 82 de la calle Errázuriz, a los 83 años de edad, el 10 de octubre de 1926, el mismo año en que se pusiera término a las obras de construcción del ferrocarril de San Fernando a Pichilemu, y pocos meses después de que el tren llegara por primera vez a dejar pasajeros a la estación del Bajo del Retamo, al costado de la laguna de Petrel.[1]

De las construcciones hechas por Ross desaparecieron las caballerizas, de calle Topocalma y Errázuriz, en un incendio ocurrido alrededor de 1950; parte de las gallineras de Las Lomillas; la lavandería, en calle Evaristo Merino esquina de Valderrama, que fue demolida en 1970; y, en 1974, el establecimiento de baños tibios.[1]

Agustín Ross fue, además, un diplomático, parlamentario, conferenciante y escritor. Entre sus obras se encuentran varias sobre política y economía, como “La conversión metálica de 1895” (1919), “Las malas prácticas parlamentarias: el quórum y el reclamo de la hora” (1902), y “Reseña histórica del comercio de Chile durante la era colonial” (1894).[1]

En la administración pública ocupó cargos importantes. Miembro del Partido Nacional, fue senador por Valparaíso entre 1888 y 1894, y por Coquimbo entre 1897 y 1903, integrando la comisión permanente de hacienda e industria. Durante la revolución de 1891, Ross, partidario del Congreso, permaneció en París; fue agente confidencial de la Junta de Gobierno de Iquique en Londres; y una vez finalizado el conflicto, ministro plenipotenciario en Gran Bretaña en 1892.[1]

Referencias

  1. 1,00 1,01 1,02 1,03 1,04 1,05 1,06 1,07 1,08 1,09 1,10 1,11 1,12 1,13 1,14 1,15 1,16 1,17 Grez Cañete, Diego (2017). Camino al progreso. Pichilemu: El Marino. p. 240-247