El Guerrillero

De Museo de la Prensa
El Guerrillero
El poder del pueblo… ¡ese sí es poder!
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Sede San Fernando, Departamento de San Fernando, Provincia de Colchagua
Fundación 26 de agosto de 1956
Fin de publicación 11 de septiembre de 1973 (proscrito por la dictadura militar)
Ideología política Unidad Popular (izquierda) (1970-1973)
Editor/a Archibaldo Morales Villanueva

El Guerrillero fue un periódico izquierdista que circuló en la ciudad de San Fernando.[1] Fue fundado por Archibaldo Morales Villanueva, locutor y comunicador, y circuló en cuatro épocas distintas entre 1956 y 1973, cuando su publicación fue suspendida definitivamente por la dictadura militar.

Historia

Fundación y primera etapa (1956-1958)

Edición del 26 de agosto de 1956, primer número

Con la experiencia de haber laborado por cuatro años en La Región, Archibaldo Morales Villanueva se aventura con su propia publicación el 26 de agosto de 1956, denominándola El Guerrillero en honor al patriota Manuel Rodríguez, cuyo nombre lleva una de las principales arterias de San Fernando, además de una plazuela y, hasta entonces, de la única radioemisora de la ciudad. "Chito" utilizó las siguientes palabras para presentar el naciente medio de comunicación:

“Aparecemos hoy en la provincia de Colchagua bajo el nombre de El Guerrillero, como una exaltación más al patriota insigne que construyó para nuestra ciudad tan magnífica tradición histórica. Al calor de su nombre saltamos a la arena para expresar con valentía y decisión los grandes problemas que nos aquejan, al mismo tiempo que manifestar aquellas soluciones, extraídas del mismo pueblo como sus más legítimos derechos.

Desde ya nos declaramos independientes política y religiosamente, pero seremos en forma exclusiva dependientes del pueblo, de sus necesidades, de sus problemas, de sus anhelos y de sus esperanzas. En esto seremos intransigentes y no existirá oferta de ninguna especie que nos haga callar, por cuanto hemos nacido a la opinión pública como una necesidad de esta ciudad que aspira a su progreso, contra el aplastante designio de quererle hacer desaparecer.

El Guerrillero no llevará seudónimos. Cada uno de los que trabajamos en sus páginas firmamos con nuestros nombres y apellidos, y de tal manera garantizar una lucha limpia y honrada en cualquier conflicto polémico, manteniendo el rostro y el corazón desnudos para defender lo que creemos el deber primordial del periodista: los derechos inalienables del pueblo.

Esperamos que San Fernando y la provincia de Colchagua tengan en El Guerrillero un bastión más desde donde el espíritu de Manuel Rodríguez inspire el fortalecimiento de los hombres de esta tierra, para lograr su felicidad y prosperidad”.

La nueva revista informativa para San Fernando y la provincia de Colchagua fue editada en los talleres gráficos del interdiario La Región, ubicados en calle Valdivia 753. Cada ejemplar de El Guerrillero fue comercializado a cincuenta pesos, y sus primeras ediciones constaron de 24 páginas. En la publicación inicial, el director de El Guerrillero plantea que la publicación de la revista dependerá “de la acogida que nos dispense el público y nuestros favorecedores […]. Si encontramos eco favorable se aumentará el número de ediciones en el año”.

Participaron en el periódico César Ojeda, quien escribió con el seudónimo Nilcunlauta; Carlos Rojas Rojas, entonces alumno del Instituto Marista, con notas culturales; artículos de asuntos científicos por Diego Márquez; el historiador Heriberto Soto; el “Negro” Jiménez, con su sección “Sea pobre… pero caballero”; Guillermo Hodar Muñoz; y Miguel Arancibia Rojas con crónicas sobre Manuel Rodríguez. Tuvo, además, numerosos corresponsales en la zona y el resto del país. Para Juan Gabriel Araya, la aparición de El Guerrillero significó “una nueva expresión periodística, distinta a la tradicional. Por primera vez se privilegió en páginas impresas el pensamiento de los hombres de avanzada política, social y cultural de la provincia y se dio a conocer las expresiones políticas de la izquierda”.

La periodicidad de este periódico fue irregular en sus inicios. La segunda edición apareció el 30 de septiembre de 1956, más de un mes después de su nacimiento; la siguiente circuló en octubre, mientras que la cuarta, quinta y sexta no tienen fecha. Desde la edición número 11, aparecida el lunes 25 de noviembre de 1957, se publica como semanario, el valor del periódico bajó a quince pesos, y pasó de tener 24 páginas a sólo ocho, publicándose en esta modalidad hasta el 10 de marzo de 1958, fecha en que El Guerrillero cesa sus funciones con la edición número 26.

Segunda etapa (1960-1961)

A mediados de julio de 1960, el periódico volvió a la vida en una segunda etapa. La Ley Maldita –que había obligado a Chito a abstenerse de hablar desde su posición izquierdista– ya era cosa del pasado, por lo que ahora Archibaldo pudo expresar libremente sus visiones políticas y sociales: esto queda de manifiesto, por ejemplo, en la segunda edición, que incluye un suplemento de homenaje a Cuba, y en varios números donde ‘Chito’ hace apología a la revolución del país caribeño. Es en esta etapa cuando se asume definitivamente como “un periódico de izquierda”. El Guerrillero fue impreso en los talleres de la librería e imprenta Minerva, ubicada en la Avenida Manuel Rodríguez 744, fundada en 1908. En esta etapa contó con varios de sus anteriores colaboradores, sumándose —entre otros— Patricia Castro, Manuel López Osorio, el poeta Julio Cámpos Ávila, y el abogado y gestor cultural Juan Danús Roselló, quien sería parte de las iniciativas del periódico. Tal como en su primera etapa, se organizaron conferencias y actividades culturales. El 7 de noviembre de 1961, en que apareció el número 62, El Guerrillero suspendió su publicación. Años después, por 1968, circuló una tercera etapa del periódico. No se tiene certeza sobre el período específico en que se editó porque la Biblioteca Nacional no conserva ejemplares.

Órgano de la Unidad Popular (1971-1973)

Edición del 30 de agosto de 1973, último número sobreviviente

Tras visitar Cuba, y ante el triunfo de Salvador Allende, Archibaldo Morales revive El Guerrillero, esta vez como órgano de la Unidad Popular. Ya no se trataba sólo de dar a conocer sus vivencias, se trataba de defender el Gobierno Popular y dar a conocer lo que, a sus ojos, eran injusticias y abusos de los “contra-revolucionarios”. “No nos quedemos de brazos cruzados. Respaldemos al Gobierno Popular y estemos listos para salirle al paso a los aventureros”. No se conoce la fecha específica en que circuló por primera vez, ya que la colección de la Biblioteca Nacional se inicia con la edición número 95, aparecida el 8 de marzo de 1972. Sin embargo, se estima que retomó su publicación a mediados de 1971. Inicialmente publicado dos veces por semana, los miércoles y sábado, cada ejemplar era vendido a un escudo. Posteriormente amplió su publicación a tres días, los días martes, jueves y sábado, y se comercializó a tres escudos. Bajo el soporte económico del comerciante Rolando Huerta Mondaca, El Guerrillero comenzó así su etapa más prolífica con el lema “El poder del pueblo… ese sí es poder”, frase acuñada por el revolucionario cubano Fidel Castro.

El Guerrillero no sólo se caracterizó por su enconado apoyo al Gobierno de Allende, sino que por su particular uso del lenguaje. Si bien en sus etapas anteriores utilizaba jerga informal, cercano a su público objetivo, ahora palabras coloquiales, a veces groseras, también hicieron parte de sus columnas. En ese sentido, es posible advertir que simuló el estilo de dos periódicos de circulación nacional con clara tendencia izquierdista. “El Guerrillero se asemejaba al diario Clarín con su estilo confrontacional, también al diario Puro Chile, que era casi a garabato limpio”, reflexiona Eugenio Jaramillo Muñoz. “El Guerrillero hacía un periodismo de trinchera”, dice Sergio Morales Morales. El periodismo punzante de El Guerrillero generó inmediatas reacciones: cartas en su contra, y una querella emprendida en contra del Chito por Maximiano Errázuriz Eguiguren fueron parte de los tropiezos. Tuvo, además, una descarnada guerra con el periódico La Región, por entonces de marcada tendencia derechista.

Aunque la última edición que se conserva en las colecciones de la Biblioteca Nacional data del 30 de agosto de 1973, El Guerrillero siguió circulando hasta los días previos del golpe militar del 11 de septiembre de ese año. El periódico desapareció tras ese acontecimiento y definitivamente tras la muerte de Morales, ocurrida el 12 de noviembre del mismo año.

Referencias

  1. «El Guerrillero». Catálogo Bibliográfico. Santiago: Biblioteca Nacional de Chile. Consultado el 16 de enero de 2019.

Véase también